Hoy en día pareciera que todo se pone a la moda, las tendencias se magnifican y no importa qué sea lo que se está poniendo a la moda, la única razón válida es no quedarse atrás y lucir aquello que todos tienen, si no sucede así se corre el riesgo de quedarse obsoleto a los ojos de la sociedad, ya no se piensa en los beneficios o en las consecuencias, somos ovejas guiadas por el cayado de un mundo globalizado, vamos a donde todos van, nos importa más la opinión pública que nuestras propias convicciones.
La moda sugiere una forma para distinguirse de las demás personas, una manera para sobresalir de entre los demás, pero realmente lo que al final crea es una homogeneidad disfrazada de singularidad, la creación masiva de la misma ropa comprada por miles de personas hace que toda esa gente se vista de la misma manera. "Los diseñadores...han convertido el estreno de cada nueva colección en uno de los eventos más distintivos de la sociedad del espectáculo, en un fenómeno mediático que pone en juego esa tensión radical entre un aparente individualismo y una sutil masificación y alienación".
La moda en cada una de las sociedades es algo relativo a la cultura, varía dependiendo de las personas y de las raíces sobre las cuales se haya construido ese ideal de belleza , por ejemplo, en algunas sociedades como en china existía la idea en la cual era más bella una mujer que tuviera los pies pequeños y por eso desde los primeros años se les comprimían los pies a las todas las niñas, en otros lugares existen tribus que se hacen perforaciones y se introducen discos de arcilla o se alargan el cuello con anillos y, entre más grande sea el disco o más largo el cuello es más bella esa persona pero, eso no solo sucede en tierras lejanas, aquí mismo en nuestra ciudad podemos encontrarnos con tribus urbanas que difieren unas de otras en su concepción de belleza. Sin embargo, aunque en cada sociedad el significado de belleza sea distinto, dentro de un mundo globalizado se han roto muchas barreras y todo empieza a dejar de ser algo singular, las culturas ya no brillan por su propia personalidad, ya no es tan magnífico viajar a otra parte del mundo sabiendo que te encontrarás en muchos aspectos lo mismo que tienes en casa, se está formando una nueva pangea, ya no continental sino social, todas las ideas se están volviendo una masa uniforme a nivel mundial.
¿Acaso utilizamos la moda para ocultar nuestra verdadera personalidad? ¿Nos ocultamos tras la ropa elegante y el maquillaje caro para no mostrar nuestro rostro y olvidarnos, detrás de una careta, de todos nuestros problemas y de la inseguridad que sentimos? Lo más bello en una mujer es su seguridad, no importa si es una mujer no tan bella ante la mirada perseguidora de la moda, sino que sea bella y agradable ante la percepción de los sentidos, una mujer no solo debe ser bella a la vista sino, ante los cinco sentidos. Lo bello es lo que agrada a los sentidos, si no fuera así un ciego o un sordo percibiría todo de una manera plana y gris.
No es malo vestir a la moda o buscar tener algo agradable para arroparnos, lo que es contraproducente es caer en los excesos y ver a la moda como un fin y no como un medio que nos ayuda a tener una mejor calidad de vida. Verla como un fin es caer en vestir solo por vestir, no utilizar las prendas para lo que fueron creadas sino utilizarlas para presumir y buscar una diferenciación de entre la multitud sin darnos cuenta que lentamente caemos en otra igualdad social.
"La mirada del otro nos constituye, en ella y por ella nos reconocemos. La constitución de nuestra identidad tiene lugar desde la alteridad, desde la mirada del otro que me objetiva, que me convierte en espectáculo. Ante él estoy en escena, experimentando las tortuosas exigencias de la teatralidad de la vida social. Lo característico de la frivolidad es la ausencia de esencia, de peso, de centralidad en toda la realidad, y por tanto, la reducción de todo lo real a mera apariencia."
Como se puede constatar con este fragmento de texto del doctor Adolfo Vasquéz, la mirada de la otra persona es la que nos pone en escena, por tanto, buscamos tener siempre el mejor vestuario para no quedar mal ante los jueces de la vida diaria. No tendría ningún sentido vestir elegantemente estando solos en una isla desierta, simplemente nos conformaríamos con tener lo básico y más útil para sobrevivir, sin embargo, en la actualidad también se vive mucho una vida frívola, calentada solo por la fugaz flama del materialismo, buscamos arroparnos en los bienes externos y vivimos una ausencia de esencia y de sentido de vida.
Sentimos la soledad por causa de los múltiples implementos que utilizamos para "complementar" nuestra vida, existimos rodeados de cosas pero no de personas, cada día convivimos con más gente pero tenemos menos contacto con los que nos rodean. Toda esta vida llena de materialismo hace que necesitemos la aceptación y el reconocimiento del otro, necesitamos estar proyectados y reflejados en aquel ser humano que se topa con nuestra persona en cualquier momento, es por ello que debemos contar con el respeto y admiración de nuestros semejantes para darnos cuenta de lo que intrínsecamente poseemos y que inherentemente nos pertenece por el simple echo de ser personas y existir, pero no nos conformamos o no hemos podido mirar hacia dentro de nosotros mismos y darnos cuenta de nuestro valor como personas, y que la vida en sí misma es lo único importante. El doctor Adolfo Vasquéz Rocca hacía una referencia a este tipo de soledad y reflejo en el otro en su artículo Baudrillard; alteridad, seducción y simulacro: "Nuestra soledad demanda un espejo simbólico en el que poder reencontrar a los otros desde nuestro interior. Buscamos en el espejo la unidad de una imagen a la que sólo llevamos nuestra fragmentación".
Debemos abrir los ojos y darnos cuenta que para tener una autoestima alta y saber que somos valiosos no es necesario vestir la mejor ropa o la de moda y despues escuchar de otra persona ese reconocimiento, solo es necesario entender que valemos simplemente por existir, la vida es el bien más hermoso que poseemos y que aquellas cosas que nos hacen diferentes de los demás y que pueden ser tomadas por muchos como puntos de apoyo para ataques, también son aquellas cosas que nos hacen especiales y singulares, aquellas cosas que nos brindan esas características tan únicas que aunque son las que nos hacen diferentes pareciera que lo que buscamos es formar un grupo de robots automatizados por la moda, por poner un ejemplo, Michael Jackson que deseó ser blanco y semejante a su hermana a pesar de ser negro y tener características particulares, tal fue su obsesión que se ha convertido físicamente en un "monstruo" moderno.
Raúl Gutiérrez Sáenz nos dice que "Según el Marxismo todo ser es materia o se reduce a materia. Entienden por materia el ser objetivo, que existe independientemente de la conciencia, produce nuestros conocimientos y se capta con los sentidos". La sociedad ha sido inclinada a vivir el materialismo y al igual que Marx, ahora todas las personas se fijan solo en la materia, solo en aquellas cosas que pueden ser percibidas por los sentidos, todo aquello que quede fuera de los sentidos no existe o es mera fantasía, hasta el amor, algo tan valioso para muchas generaciones, ha sido degradado al mero nivel carnal y hoy el amor es un sinónimo de hacer el amor. La gente se fija mucho en lo que vestimos y eso es algo que personalmente me molesta mucho. Todos nos preocupamos por cuidar nuestro aseo personal y nuestra persona de la mejor manera, pero hay quienes caen en el radicalismo y que solamente basan su existencia en la belleza pasajera que brinda la juventud y se aferran a ella incansablemente.
Vamos desde personas que pueden gastar cantidades extratosféricas de dinero en maquillaje y sesiones de belleza hasta aquellas que no tienen suficientes ingresos ni para comer bien pero que aun así austeramente cuentan en su casa con cosméticos para sentirse más bonitas que lo que internamente son. Creo que lo único que piensan es en el momento, solo ven el aquí y el ahora y no piensan en el futuro.
Existe un dicho popular que dice: "Cásate con alguien que guste de platicar, porque al final de tus días será lo único que puedas hacer". Más claro ni el agua, ningún accesorio es indispensable para poder vivir una vida plena, al final la carne se acaba y la juventud desaparece y lo único que queda son aquellas cosas que fueron cultivadas adecuadamente y que cuentan con un valor lo suficientemente grandes como para seguir brindándonos herramientas para nuestros pocos o muchos días futuros. Los pensamientos y las obras quedan, las banalidades y lo material se acaba, toda aquella vanidad se ve superada por la sabiduría sincera y serena de una persona que ha VIVIDO lo suficiente y no solo vivido por vivir.
Insisto, no es mala la moda en sí, los hombres somos los que la volvemos mala al verla como un fin en si misma. Busquemos distintos caminos de realización y descubramos aquellas cosas que realmente nos vuelven valiosos primeros que nada ante la persona más importante de nuestras vidas: Nosotros mismos. Si estamos bien con nosotros mismos podremos proyectar esa seguridad que es necesaria para caminar por la calle luciendo un resplandor de belleza interna.
"Cuando un hombre sabe lo que quiere, el mundo entero se abre para darle paso"